Calles de Santiago arropadas por Huele-Pega
miércoles, julio 31, 2013
Por: Miguel Ponce
Santiago.-El duro cemento de las aceras, los rincones de parques o
plazas recreativas son los espacios preferidos de los consumidores de
drogas lo que comienza a convertirse en un problema social para los
santiaguenses.
Y es que la proliferación de los llamados piperos, consumidores de
cemento o crack comienzan a arropar las calles y avenidas del
municipio.
En un recorrido hecho por un equipo de presa de El Caribe, constató
como los adictos a los distintos tipos de drogas, las consumen a plena
luz del día.
De un problema que en su mayoría tocaba a niños, ahora se ve
disputada por los adultos, una gran parte mujeres que pernoctan con sus
niños debajo del elevado de la avenida Juan Pablo con estrella Sadhalá,
en el parque Hermanas Mirabal.“Aquí ya eso es normal, usted los ve a plena luz del día, como usan
sus vicios y luego se acuestan entre la hierba, en las aceras de
cemento, o tapados con cartones”, expresa Ramón González, residente en
Cuesta Colorada.
González dice que cada noche en la rotonda pueden verse hasta diez y quince consumidores de cemento.
Uno de los casos de adictos que deambulan por las calles es el caso
del periodista Carlos Cepeda y que casi siempre es visto mendigando
cercano al palacio de justicia Federico Alvarez.
En la avenida Las Carreras, con calle San Luis, o en la 30 de Marzo
en pleno casco urbano se observan apilados en medio del sol los
consumidores de cemento.
“Ya uno no sabe si pueden ser gentes que se dedican a dormir de día
y robar en las noches, sin que ninguna autoridad haga algo”, refiere
Maritza Gómez. A la proliferación de adictos, cuyas calles son sus
camas y su residencia, se agregan una gran cantidad de enfermos
mentales, algunos con carácter violento que pululan por las calles del
municipio.
El psiquiatra Ramón Rodríguez, pueden tornarse en un problema social por su comportamiento agresivo.
Entiende que debe ser la gobernación provincial, la alcaldía y otras
entidades quienes jueguen su papel y trabajen de forma mancomunada para
rescatar a este tipo de individuos.
En el parque Imbert que era tomado como espacio para el descanso
fueron colocados varios guardias, por lo que muchos consumidores de
cemento decidieron buscar otros espacios para consumir la sustancia
hacerlo con mayor libertad.
Además de las calles y avenidas, las casas abandonadas por sus
propietarios en el centro de la ciudad de Santiago se han convertido en
refugio de habitad de enajenados mentales y utilizadas además por
consumidores de estupefacientes, lo que preocupa a vecinos.
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