SONAJERO: Don Papi
viernes, febrero 03, 2017
“Las glorias nacionales se despiden con aplausos” se escuchó en la
funeraria segundos antes de que llovieran las palmas alrededor del ataúd
con el rostro apacible de Papi Pimentel. El dueño de “La voz que el
Cibao quiere” se marchó físicamente de noche, debajo del tronco de mango
que tanta sombra y fruto ofreció al vecindario. La muerte le llegó en
serenidad, lejos del micrófono que durante años le sirvió para informar,
para narrar la vida entre una base y otra, para regocijar la multitud
al anunciar los “majaguazos” de las Águilas Cibaeñas.
Cuando la muerte suele abrazar una persona, afloran piropos. Se resaltan
bondades que muchas veces no son fieles al expediente terrenal del
difunto. En este caso la vida de Don Papi merece las flores verbales que
la gente tiene y tuvo para él.
Don Papi Pimentel fue un hombre bueno, de pisada tan silenciosa como la
solidaridad que ejercía sin requerir la mínima mención. La información
era la vitamina que le sostenía. Leía todo lo que le caía en las manos,
asechaba tempranito las páginas de Listín y cuando la vista se le hizo
difusa, se valía de una lupa para descubrir la riqueza o la denuncia
entre líneas. Escuchaba programas de radio, seguía la pista a las
noticias de Cuba, el contenido de TeleSur, el quehacer deportivo del
país. Jamás perdió la curiosidad por lo nuevo, siempre quiso aprender.
Incluso, siendo un señor mayor, en la cúspide de los reconocimientos que
recibió, se sentó como un alumno más en una escuela de informática para
meterle mano al Windows, para tocarle la fibra al internet.
De admirable calidad narrativa, Don Papi o “La voz del Cibao quiere”,
también fue gerente de una empresa familiar, posición que tampoco varió
su condición de humano con los pies pegadito a la tierra. Ramón de Luna,
su compañero en diversas trincheras, reconoció en él un camarada leal y
locutor original en la narración deportiva.
Cuando los más jóvenes se acercaban a Don Papi, tenían en él un generoso
aliado con 40 años de trayectoria. Durante años colaboró con la
Asociación de Cronistas Deportivos, entidad que presidió y luego auxilió
económicamente rogando anonimato. ¡Ayayay! perdimos físicamente a Don
Papi, la voz con alma y con la fuerza de un majaguazo.

0 comentarios