Anthony revive cada día en el gusto popular
martes, septiembre 17, 2013
Por Heddel Cordero
La voz de
Anthony Ríos ha paseado la geografía nacional en una especie de
maratón bohemio que deja a su paso llantos y alegrías. Una vez con el
Combo Show, otra con el Sonido Original y últimamente como cantor
trashumante que va por la isla atizando amores.
Su canto gusta a pobres y ricos. El es un best seller en la simpatía de los dominicanos.
La
patria quiere tanto a este Señor del Pasado, que le ha dado licencia
para ser un artista atípico y exhibir sus excentricidades sin que nadie
se ruborice.
De una forma u otra, todos hemos sido subalternos de
su talento : en las comedias y la animación televisivas , en la canción
que habla de amor y desamor y hasta en la pluma del escritor diletante
que entró narrando
a la literatura dominicana con una novela que se desarrolla en
Jarabacoa.
Más que un cantante, Anthony es “una cura” en el
escenario. Hace chistes, canta, conversa con el público y comparte
vivencias, en fin, es ameno y sus shows son terapias para el corazón.
Hablamos
de un artista cuya popularidad se ha perpetuado en el tiempo. El es de
esos personajes que pueden prescindir del marketing y mantener sus
sitiales en el afecto de la gente. La gran cantidad de presentaciones
que exhibe semanalmente así lo demuestran.
Anthony revive cada
día en el gusto popular. Es de los más demandados. Nadie puede
disputarle ese carisma que le facilita la sintonía con el gusto de la
mayoría.
También tiene talento para escribir canciones y las
mismas son una expresión fiel de su facilidad para ganarse el corazón de
la gente.
El no es la gran voz. No responde al esquema moderno de las grandes figuras del canto de este
tiempo. Pero sí es un portento del afecto y la simpatía del pueblo dominicano.
Es mi viejo amigo y es la pluma fértil que ha llenado de éxitos el cancionero dominicano.
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